La mantequilla de oveja suele tener un sabor más intenso y una textura más rica, mientras que la de vaca ofrece un perfil más suave y tradicional.
Es perfecta para untar, cocinar, repostería o acompañar panes y recetas gourmet.
Debe mantenerse refrigerada para conservar sus propiedades y frescura. Y para que te dure mas tiempo, congelarla y solo sacar la que vayas necesitando.
Por su calidad superior, sabor auténtico y elaboración cuidada.
Tanto la mantequilla de vaca como la de oveja aportan matices únicos según el resultado que se desee obtener.